Advertencia:

En esta página se comparten materiales que pueden servir de ayuda a otros profesionales. En ella también se ofrecen orientaciones generales y se responden a dudas generales que pueden ser utilidad para el lector. Si bien, esta página, nunca deberá sustituir a la pertinente consulta presencial con el especialista (logopeda, psicólogo, psicopedagogo....según el caso), que, en caso de dificultad, debe ser el que, tras una valoración, oriente sobre las necesidades y pautas que mejor se ajusten a las circunstancias y características de cada situación en particular.

sábado, 17 de octubre de 2015

¿CÓMO AFECTAN LOS PROBLEMAS VISUALES AL RENDIMIENTO ESCOLAR?

Quiero empezar la entrada de hoy haciendo una aclaración importante:

Como no soy profesional del ámbito de la salud visual he intentado explicar todo lo que viene a continuación lo mejor que he podido, basándome en la lectura, interpretación y comprensión de distintas fuentes relativas al ámbito de la salud visual.  Espero que no haya cometido ningún error con lo que explico, y si es así, que me perdonen los oftalmólogos y optometristas, quedando los comentarios abiertos a toda aclaración o matización al respecto de lo que aquí se explica para los expertos en la materia.  

En esta ocasión vamos a hablar de los problemas visuales que pueden afectar al rendimiento escolar.

Comenzaremos hablando de la agudeza visual. 
Se trata de un parámetro que mide la capacidad del individuo para percibir, detectar o identificar objetos que se sitúan a una determinada distancia. 

Generalmente la agudeza visual se mide mediante algunas de estas tablas de optotipos cuando vamos a que nos revisen.

 Para valorar la agudeza visual de lejos
  
 Agudeza visual de cerca
 En el caso de niños o personas que no saben leer se usan dibujos o símbolos

Cuando más pequeñas sean las letras o símbolos que somos capaces de leer o identificar, más agudeza visual tenemos y mejor vemos. 
La agudeza visual puede verse disminuida por infinidad de problemas oculares, ya sean de tipo funcional o de carácter patológico.
  • Entre las causas patológicas: existen un gran número de patologías oculares que conllevan pérdida de la agudeza visual, ya sea brusca o progresiva, o ya sea con dolor o indolora. Algunas de las más conocidas pueden ser: daños en el nervio óptico, daños en las estructuras del ojo, miopía magna, retinopatías, glaucoma, cataratas...etc. 
  • Otra causa de baja agudeza visual son los defectos refractivos: se trata de una alteración al enfocar la luz, ocasionados por la forma y el tamaño de los ojos. El grado se mide en dioptrías. Las dioptrías indican la potencia que ha de tener la lente que el sujeto debe emplear para corregir su defecto refractivo. Los defectos refractivos se clasifican en:
    • Hipermetropía: se trata de un defecto refractivo en el que la imagen se enfoca detrás de la retina. La causa puede estar en el tamaño del globo ocular (ojo corto). Las personas que tienen este problema ven bien de lejos y mal de cerca. Una hipermetropía sin la corrección óptica adecuada, puede dar lugar a dolores de cabeza (dado que, en este caso, es necesario un esfuerzo extra para enfocar bien de cerca), escozor, lagrimeo....
Fuente: http://www.gomezromeo.com.ar/index.php/articulos-de-interes/hipermetropia
    • Miopía: se trata de un defecto refractivo en el que la imagen se enfoca delante de la retina. La causa puede estar en el tamaño del globo ocular (ojo largo). Las personas que tienen este problema ven bien de cerca y mal de lejos. Achinan los ojos para ver mejor y, si tienen graduaciones altas sin corregir, se acercan mucho al papel.
Fuente: http://clinicapenaranda.com/miopia-hipermetropia-y-astigmatismo
    • Astigmatismo: se trata de un defecto refractivo causado por una deformación de la córnea. Puede provocar fatiga ocular, dolor de cabeza, entrecejar los ojos para ver mejor, ver un contorno o sombra en los bordes de los objetos. La persona que tiene este problema ve mal de cerca y de lejos. 

Cuando hablamos de problemas visuales, casi siempre pensamos en la capacidad de los individuos para ver bien, pero puede ocurrir que veamos bien, es decir, tengamos un 100% de agudeza visual tanto de cerca como de lejos (veamos los símbolos o letras más pequeñas) y, sin embargo tengamos otro tipo de problemas que afectan al sistema visual y que, no necesariamente, tienen que implicar baja agudeza visual. Estos son:

Problemas binoculares

Definimos la visión binocular como la capacidad de dirigir la mirada hacia un objeto con precisión. El sistema visual está diseñado de manera que los músculos extraoculares de ambos ojos trabajen juntos con un alto grado de precisión, de tal manera que, al alinearse, obtenemos una imagen única como si los dos ojos parecieran uno.

Fuente: http://www.centroopticoembajadores.com/binocular.html

Los problemas binoculares comprenden:
  • Problemas binoculares estrábicos: el estrabismo es una desviación de uno de los ojos. En este caso los músculos oculares no trabajan juntos, no se alinean juntos, lo que provoca que cada ojo mire para un lado, y ello implica que lleguen al cerebro dos imágenes distintas, en lugar de una. Para evitarlo el cerebro tendrá que forzar la musculatura de los ojos. Lo que provocará una serie de molestias, tales como, picor, lagrimeo, cansancio al leer.... Pero si aún así los dos ojos no se alinean, el cerebro tiene que aprender entonces a ignorar la imagen del ojo más "débil" a fin de evitar la diplopía (visión doble), lo que puede provocar ambliopía en el ojo que es "ignorado". Según me explicó en su día Josep Molins, la mayoría de los estrabismos son adquiridos, es decir, no existían en el momento del nacimiento. En muchos de los casos, sobre todo en la etapa infantil o juvenil no aparecen de repente, si no que siguen un proceso y es durante ese proceso cuando genera molestias. Una vez que el estrabismo está instaurado, es decir, una vez que el cerebro ha "ignorado" la imagen de uno de los dos ojos, no causa molestias, salvo que se pierde la esterópsis (capacidad de ver en 3 dimensiones). Para más información podéis consultar esta fuente (muy recomendable) Existen varios tipos de estrabismo y estos son:
    • Tropias: la desviación de un ojo es manifiesta, es decir, siempre está presente y lo vemos claramente.
Fuente: http://www.tusaludvisual.com/estrabismo.php

    • Forias: la desviación es latente y se produce sólo en ciertas circunstancias. Inicial y aparentemente no se nota, es más sutil. La clasificación y representación sería como la del dibujo de arriba, pero en este caso se llaman endoforia, esoforia, hiperforia e hipoforia respectivamente.
  • Problemas binoculares no estrábicos: la coordinación de nuestros ojos de forma sincronizada permite fijar nuestra mirada hacia un objeto a distintas distancias. Nuestros ojos tienen la capacidad de converger (girar hacia dentro) o divergir (girar hacia afuera) en función de la tarea a realizar.  Cuando, sin haber estrabismo, estas capacidades están alteradas, la visión binocular se mantiene, pero con mucho esfuerzo. Esta alteración puede aparecer en forma de:
    • Insuficiencia de divergencia
    • Insuficiencia de convergencia
    • Exceso de divergencia
    • Exceso de convergencia
    • Inflexibilidad binocular
Algunos síntomas de estos problemas pueden ser: posturas corporales anómalas, realizar las actividades demasiado cerca, girar la cabeza para evitar la diplopía (visión doble), cerrar un ojo o tapárselo, visión doble, visión borrosa, rechazo de tareas visuales cercanas como la lectura, fatiga ocular, cefaleas (dolores de cabeza), lagrimeo, escozor, somnolencia (en tareas de visión cercana) 
  • Ambliopía: supone la pérdida de capacidad de ver claramente a través de un ojo. Esta anomalía se conoce popularmente como "ojo vago". Ocurre cuando la ruta nerviosa desde el ojo hasta el cerebro no se desarrolla porque el ojo envía una imagen borrosa o equivocada al cerebro. El ojo ambliope estaría bien (en principio) pero, por alguna razón que afecta al desarrollo de la visión normal o al uso de los dos ojos, el cerebro está favoreciendo a uno de ellos. En este caso tampoco se produce la visión binocular. Puede provocarla el estrabismo u otras condiciones que impliquen pérdida de agudeza visual o supresión.
Problemas de acomodación:

Entendiendo la acomodación como la adaptación del ojo a diversas distancias mediante la variación del poder de refracción del cristalino, formando en la retina una imagen nítida (similar al zoom de una cámara). En otras palabras, lo que ocurre en condiciones normales es que el músculo ciliar se contrae para que el cristalino, que funciona como una lente y como tal tiene poder dióptrico, modifique su curvatura con el fin de producir un incremento o una reducción del poder dióptrico del mismo en función de la distancia a la que esté el objeto que queremos enfocar (cerca o lejos). Así para ver de cerca el cristalino se abomba y para ver de lejos se aplana.  


Cuando esta capacidad está alterada aparecerán síntomas como visión borrosa, visión doble, dolores de cabeza, dificultad para cambiar el enfoque cerca/lejos...Como ocurriera con lo problemas de binocularidad, los problemas de acomodación se pueden dar por defecto o por exceso.

Problemas oculomotores:

Entendemos por motilidad o motricidad ocular como el desplazamiento de seguimiento de de los ojos para mantener la fijación en estímulos estáticos o en movimiento. Nuestros ojos pueden realizar varios tipos de movimientos. Aquí me centraré en los que intervienen en la lectura. 
  1. Fijaciones: para leer, en el sentido de percibir símbolos gráficos, los ojos han de estar en reposo. Los movimientos oculares en la lectura se caracterizan por fijaciones regulares, con una duración de entre 100 y 500 milisegundos (ms) cada una de ellas. Es en estas paradas cuando nos fijamos en el contenido informativo del texto.
  2. Movimientos sacádicos: las fijaciones de las que hablábamos antes, se van alternando con los movimientos sacádicos a lo largo de las líneas del texto. Los movimientos sacádicos son rápidos desplazamientos horizontales a modo de "saltos" a lo largo de las líneas. Para que la lectura resulte eficaz deben ser de calidad y precisos.
  3. Barridos de retorno o regresiones: cuando acabamos una línea, pasamos a la siguiente mediante este tipo de movimiento. Al leer movemos los ojos de izquierda a derecha, pero cuando terminamos una línea, hacemos un movimiento inverso de regresión para empezar en la siguiente línea. Si se producen regresiones cuando no procede la comprensión lectora puede verse comprometida. 
Los lectores eficaces hacen menos fijaciones y estas son más amplias, captando en cada fijación varias palabras en un sólo golpe de vista. 

Cuando un niño inicia la lectura lee una sílaba o palabra por fijación. Pero un lector adulto o eficaz leerá unas 3 o 4 palabras en cada fijación. Veamos un ejemplo. 
  1. Tenemos/ que / crear / el / hábito / lector/ en / el / niño ( así es cómo leería el niño cuando inicia la lectura) El niño ha hecho un total de 9 fijaciones y, en cada una de esas fijaciones, sólo ha sido capaz de captar 1 palabra
  2. Tenemos que / crear el hábito lector / en el niño ( mecanismo de fijación de persona adulta ). Ha hecho 3 fijaciones y en cada fijación ha captado 2 o 3 palabras.
  3. Tenemos que crear / el hábito lector en el niño ( mecanismo de fijación de lector entrenado). Ha hecho dos fijaciones y ha captado 3 o 4 palabras en cada una de ellas.
Un aspecto de gran importancia, relacionado con las fijaciones es que, la información percibida en cada fijación no depende sólo de la habilidad oculomotora del lector sino que también influye que los elementos del texto estén organizados en conjuntos significativos. Veamos algunos ejemplos por Sara Vega López:





Esto tiene mucho que ver con la controvertida relación causa-efecto entre movimientos sacádicos y dislexia. Algunos especialistas afirman que los niños con dislexia tienen unos movimientos sacádicos más pobres que los niños que no tienen dislexia, y de forma inversa, quienes dicen que el hecho de que los niños con dislexia tengan más dificultad para aprender las reglas de conversión grafema - fonema, les obliga a ir más despacio y, por tanto, hacen menos movimientos sacádicos, aumentan las fijaciones y en ellas pueden visualizar menos palabras de un sólo golpe de vista. Esta última hipótesis tiene su sentido dado que, si a nosotros nos ponen a leer en finlandés, como nuestra capacidad (por lo menos la mía) para codificar el finlandés es nula, necesitaremos ir más despacio haciendo fijaciones con mayor frecuencia y en ellas podremos captar poca información de una sola vez, sin que ello suponga un problema de oculomotricidad.

En cualquier caso, algunos síntomas de disfunción oculomotora comprenden: perderse en el texto, seguir con el dedo, saltarse renglones o palabras, silabear, mover los labios al leer para uno mismo, mover la cabeza en lugar de los ojos, leer despacio, muchas regresiones cuando no corresponde, rectificaciones....

EN RESUMEN, LOS SÍNTOMAS A LOS QUE TENEMOS QUE PRESTAR ATENCIÓN Y QUE PUEDEN HACERNOS SOSPECHAR DE UNA DISFUNCIÓN VISUAL SON:


Fuente: http://web.coabilbao.com/cuando-acudir/problemas-visuales/
ALGUNOS DE ESTOS SÍNTOMAS NO SON EXCLUSIVOS DE DISFUNCIÓN VISUAL (en especial los errores de lectura)



Es necesario advertir que, a pesar de no ver bien, normalmente los niños no suelen quejarse porque si siempre han visto así, creen que esa forma de ver es la normal y, por tanto, no nos lo dirán. Por esto, aunque no se quejen, todos los niños han de ser sometidos a una evaluación de su sistema visual que asegure que todo está en orden. 

¿QUÉ PROFESIONAL SE ENCARGA DE TRATAR ESTE TIPO DE PROBLEMAS?

En el ámbito de la salud visual tenemos, por un lado a los oftalmólogos y, por otro a los optometristas. 

Un oftalmólogo es un licenciado universitario en medicina que se ha especializado posteriormente en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los ojos. 

Un optometrista es un diplomado o graduado universitario en óptica y profesional sanitario (dado que la carrera pertenece al grupo de carreras sanitarias junto con logopedia, fisioterapia, terapia ocupacional, psicología, enfermería y medicina), si bien no es un médico, aunque lleve bata. Está capacitado para la valoración funcional de los componentes del sistema visual. Popularmente los conocemos como los que nos venden las gafas y/o las lentillas en la óptica, pero su labor va más allá. Así, la optometría es una rama científica que estudia el sistema visual para obtener de él su máxima eficacia y rendimiento. El optometrista u optómetra es por tanto el especialista encargado de la prevención, diagnóstico, tratamiento y corrección de defectos refractivos, acomodativos y binoculares. Tienen capacidad para tratar con ayudas paliativas (microscopios, lupas, telescopios...) los problemas de baja visión o poner en práctica medidas de rehabilitación visual en estos casos o tras algunos tipos de cirugía para la reeducación de ciertas capacidades visuales. Es el especialista en proporcionar y adaptar lentes, gafas, prismas, Rx...También es el especialista que puede tratar a través de la terapia visual. Esta terapia tiene como objetivo tratar, entre otras cosas, anomalías funcionales relacionadas con la capacidad oculomotora, la binocularidad o la capacidad de acomodación descritas anteriormente a través de diversas técnicas y ejercicios. 

En algunos casos ambos profesionales (oftalmólogo y optometrista) deben coordinarse en pro de un mejor pronóstico para el paciente. 

En este punto hay que distinguir muy bien entre los optometristas no comportamentales y los optometristas comportamentales, llamándose estos últimos a sí mismos también como optometristas del desarrollo o neurocognitivos. Estos últimos utilizan terapias cuya eficacia no está demostrada científicamente. Sus adeptos dicen que es una especialidad dentro de la optometría. Dicen que a través de ella "evalúan y diagnostican el sistema visual como parte integrante del organismo, considerando a la persona como un todo", para ello emplean técnicas alternativas como la fototerapia (Syntonic), la terapia de reflejos primitivos y movimientos rítmicos, uso de lentes chromagen, la práctica del gateo.... Dicen hacer un tratamiento "holístico" de la visión, con lo que abordan áreas que son dudosamente de su competencia, tales como la motricidad, el desarrollo neurológico, la lateralidad....Dicen que además de la visión estimulan el cerebro. 

Tanto el oftalmólogo como el optometrista pueden valorar y diagnosticar los problemas visuales detallados anteriormente, pero, antes de iniciar cualquier terapia para solucionar problemas de binocularidad, oculomotores o de acomodación se debe acudir al oftalmólogo para descartar que las dificultades en dichas funciones tengan su explicación en alguna enfermedad o patología ocular que requiera tratamiento médico. Una vez hecha la valoración del oftalmólogo, este podrá asesorarnos sobre el tipo de actuación más conveniente según el caso (medicación, corrección óptica, cirugía, oclusión, terapia visual.....). 

AHORA BIEN, DICHO TODO LO ANTERIOR ¡MATICEMOS ALGUNAS COSAS...!

 Vuelvo a insistir repetidamente en la parte controvertida de todo esto, para aquellos que no tuvieron ocasión de leer el primer artículo que se publicó respecto a este tema y para aportar nuevas fuentes de información, además de incluir argumentaciones que en artículos precedentes no aparecen, haciendo algunas matizaciones. 

Todos los profesionales que nos dedicamos al ámbito de las dificultades de aprendizaje tenemos muy presente y tenemos medios y formación para saber que:  
  1. Es indudable que, un déficit visual no diagnosticado y no tratado es susceptible de acarrear "problemas/dificultades" de aprendizaje y/o fracaso escolar. 
  2. Ahora bien, el concepto "fracaso escolar" es muy amplio y, aunque los niños con Trastornos de Aprendizaje van a presentar fracaso escolar, este último término no es sinónimo de Trastornos de Aprendizaje. Tampoco es sinónimo de Trastornos de Aprendizaje el término "problemas/dificultades" de aprendizaje. 
  3. Definir "dificultades de aprendizaje" es entrar en un terreno muy debatido, ya que aún no se han logrado acuerdos con respecto a la terminología a emplear. Lo que conlleva un uso inadecuado de estos conceptos, con lo que ello implica.
  4. Las causas que están detrás del fracaso escolar y los "problemas/dificultades" de aprendizaje son muchísimas, entre ellas claro que si, los déficits/disfunciones visuales sin diagnosticar y tratar. Mientras que los Trastornos de Aprendizaje implican dificultades por parte del niño a la hora de seguir el ritmo escolar sin que exista retraso mental, dificultades a nivel sensorial o motor, ni deprivación cultural. Estos trastornos provienen de alteraciones a nivel neurológico que afectan a áreas concretas del aprendizaje. 
Así, un niño con un déficit visual o disfunción visual sin diagnosticar puede presentar "problemas/dificultades" de aprendizaje, desfase escolar, fracaso escolar, puede hacer que el niño se disperse...., pero una disfunción o déficit visual no va a provocar NINGÚN Trastorno de Aprendizaje. 

Aún en el caso de confirmarse la existencia de un déficit o disfunción visual, ello no excluye automática y necesariamente un diagnóstico psicopedagógico ni neuropsicológico y me explico: los profesionales del ámbito psicopedagógico nos hemos tenido que aprender muy bien la lección de "antes de emitir un diagnóstico psicopedagógico hay que descartar problemas sensoriales" y, en parte es cierto, por aquello del diagnóstico diferencial (yo lo he manifestado y procuro hacerlo, que quede claro) sin embargo, y parándonos a reflexionar, esta afirmación no está exenta de ser cuestionada cuando nos encontramos con niños que, a pesar de ponerse todos los medios para corregir y/o minimizar su problema sensorial, las dificultades de aprendizaje persisten durante mucho tiempo y sus síntomas son, a veces, incluso resistentes a la intervención psicopedagógica. Por lo que la afirmación "para hablar de Trastornos de Aprendizaje hay que descartar problemas visuales y/o auditivos" podría ser discutible si atendemos a aquellos casos en los que ambas entidades coexisten sin que una excluya a la otra. Concluir que un niño no tiene X condición psicopedagógica o neuropsicológica o que estas están mal diagnosticadas porque tiene un déficit visual, es igual de precipitado y reprobable que etiquetar y concluir que un niño si tiene X condición psicopedagógica o neuropsicológica sin haberle sometido a un estudio completo. 

Por otro lado, si a mi me llega un niño con un diagnóstico de alguna de las disfunciones visuales aquí expuestas, me limito a, leer el informe optométrico y/o oftalmológico, tomar nota, guardar el informe en el expediente del niño (si me traen copia) y, tras mi valoración, a explicarle a los padres lo que veo desde mi ámbito de competencia, sin entrar a hacer juicios de valor sobre si además de lo que yo haya detectado, hay o no un déficit o disfunción visual, si un experto en la materia asegura que lo hay, y más sabiendo que déficits visuales o disfunciones visuales y Trastornos de Aprendizaje y/o del neurodesarrollo no son excluyentes. Por lo tanto, y por descontado, no es función de los optómetras u oftalmólogos cuestionar diagnósticos psicopedagógicos y/o neuropsicológicos, al igual que los logopedas, psicólogos o psicopedagogos no debemos cuestionar diagnósticos optométricos u oftalmológicos, y menos públicamente para vender su/nuestro producto, diciendo que otros se "equivocan" en sus diagnósticos. Tampoco es función de los optómetras alertar a la población sobre el incremento de diagnósticos erróneos de TDAH, apoyándose en artículos sensacionalistas. Alguno me dirá que no sólo lo advierten ellos, si no importantes especialistas de la psiquiatría y la neurología, cierto, pero los psiquiatras, neurólogos o neuropsicólogos sí tienen competencia para hablar del tema y tienen obligación de cuestionarse o advertir de posibles prácticas inapropiadas en el ámbito que les compete.
Finalmente, sin duda alguna, en el ámbito psicopedagógico, en el ámbito neuropsicológico, en el ámbito de la psiquiatría y en el ámbito de la neurología se cometen muchos, muchos errores y, por supuesto que tenemos que ser autocríticos cada uno en nuestro campo, pero en todos los ámbitos se cometen errores y el ámbito de la salud visual no es una excepción en dicho fenómeno, porque en un ámbito o en el otro nadie es implacable y todos somos humanos, y como humanos, erramos todos. 

En el siguiente cuadro he recogido los síntomas principales de las disfunciones visuales y los síntomas de Dislexia y de TDAH para compararlos y valorar hasta qué punto son "confundibles" unas con otras. He marcado las celdas con síntomas comunes del mismo color y he puesto asterisco a aquellos síntomas que pueden aparecer pero no necesariamente aparecen en todos los casos. Ya sé que hay muchos más síntomas, pero todos no me caben en un cuadro, por eso he seleccionado algunos de los más importantes. Para verlo bien tendréis que descargar la imagen o ampliar el zoom de la página. 


Un TDAH puede tener en común con una disfunción visual, la falta de concentración o el rechazo a ciertas tareas, pero para llegar a la conclusión de que un niño tiene TDAH se tiene, o al menos se deben, tener en cuenta otros muchos factores y procesos cognitivos en los que la visión no interviene, por lo que no termino de entender cómo puede “confundirse” tan fácilmente una disfunción visual con un cuadro de TDAH. De igual modo, no es verdad que la causa de algunos cuadros de TDAH tengan su origen en un problema visual. Los problemas visuales y el TDAH son cuadros independientes, aunque puedan coexistir en un mismo individuo. 

Un niño con dislexia puede, al leer un texto, presentar una sintomatología similar a la que aparece en las alteraciones oculomotoras, pero, igual que en el caso anterior, el diagnóstico de la dislexia no se basa en si el niño se pierde en el texto, si sigue con el dedo, si silabea,…si no que, además, se tiene que valorar si hay otros procesos cognitivos alterados y la presencia de síntomas precedentes que no tienen nada que ver con una disfunción visual, por lo que tampoco entiendo cómo se pueden “confundir” con tanta facilidad como algunos aseguran una dislexia con un problema oculomotor. De igual modo, no es cierto que la causa de algunos cuadros de dislexia tengan su origen en un problema visual. Ello podría ser plausible si atendiéramos a un aspecto tan lógico y básico como que para leer tenemos que percibir el estímulo visual relativo a la grafía, por lo que sería bastante fácil argumentar que un niño que tenga dificultades en la lectura, éstas vengan explicadas por un problema en la percepción y procesamiento visual de los componentes gráficos.
Un niño puede tener problemas binoculares, puede tener problemas de acomodación, puede tener problemas oculomotores, puede tener problemas refractivos, pero ello no significa, como he leído por ahí, que en estos casos sea la ruta visual de acceso a la lectura la que no funciona bien. No mezclemos la velocidad con el tocino. Efectivamente cuando hay alguna condición visual, la entrada de la información a través de la vista se ve comprometida, pero la dislexia visual es otra cosa. De hecho hay niños con dislexia visual o mixta que no tienen ningún problema en su sistema visual. Uno de los errores típicos de las personas que tienen afectada la ruta visual es que leen las palabras irregulares como si fueran regulares, es decir leerían /kueso/ donde pone "queso". Cuando esto ocurre es porque el niño intenta leer esa palabra ajustándose a las reglas de conversión grafema-fonema y, además de no haber incorporado a su léxico la palabra "queso" como una palabra conocida, no ha aprendido que hay palabras como las irregulares que tienen sus propias reglas de codificación y pronunciación. 


De igual manera que los errores ortográficos, propios también de fallos en la ruta visual, se deben, además de a una pobre memoria visual, a una dificultad para asimilar el uso de las reglas ortográficas. Es lo que ocurre, por ejemplo con el uso de la /r/. Todos sabemos que cuando la "r" está al inicio de palabra, debemos pronunciarla en su forma vibrante, pero si va sola en medio de la palabra sonará como una /r/ simple. Así el niño puede leer, donde pone "pera" (relativo a la fruta) "perra" (relativo al animal), porque no ha aprendido que cuando la "r" va al inicio de palabra se lee de una forma y cuando va sola y en el medio se lee de otra, y al escribir ocurrirá algo parecido cuando omita la una de las erres cuando tenga que escribir palabras que contengan erre doble.
Siempre que haya un problema en el sistema visual, se van a ver afectados los procesos perceptivos y, si el procesamiento perceptivo (que es el primer paso del proceso lector) no se lleva a cabo de forma correcta, el procesamiento léxico y los demás procesos se verán inevitablemente comprometidos, pero el problema diana en la dislexia, ya sea de tipo visual o de tipo fonológico, está en el acceso al léxico y la recuperación de las palabras, cuyo origen está relacionado con la conversión del input visual a códigos verbales.  Véase las entradas "Dislexia: acceso al léxico" y "Problemas en la escritura". 





Por tanto, igual que en el caso anterior, los problemas visuales y la dislexia son cuadros independientes, aunque puedan coexistir, y coexistir no es sinónimo de causa-efecto. Me encantaría que alguno de esos especialistas que dicen que los problemas visuales provocan dislexia me expliquen por qué cuando las personas invidentes leen a través del tacto, se activan las mismas áreas encargadas de la lectura que en las personas videntes (http://dislexianews.blogspot.com.es/2011/03/dislexia-en-braille.html), o qué me expliquen a qué se debe la aparición de dislexias en la lectura en Braille.

Algunos profesionales de la salud visual hablan de la importancia de la intervención multidisciplinar en casos de dificultades de aprendizaje. No dudo de la importancia y los beneficios de la intervención multidisciplinar en todos aquellos casos que lo requieran, pero cuando es necesario. Esta afirmación puede parecer una perogrullada pero, como dijo la neuropediatra María José Más Salguero en un debate que surgió a colación de una publicación en su espacio en facebook, "tratamientos visuales para problemas visuales, para lo demás no". 

que existen muchos y muy buenos profesionales en el ámbito de la optometría, con una indiscutible formación, serios y responsables que advierten de que ellos NO tratan el TDAH o la dislexia si no problemas visuales  ¡por supuesto que si!, pero por contra estoy cansada de leer que otros ofrecen eso de "tratamiento optométrico del TDAH/dislexia" y para ello utilizan argumentos como: 
  • La dislexia o el TDAH a menudo están mal diagnosticados. Hay que aclarar que etiquetar es una cosa y diagnosticar es otra. Etiquetas hay muchas, muchas veces impuestas por profesionales no especialistas en la materia y que, por la tanto, no disponen de indicadores objetivos suficientes para llegar a conclusiones también objetivas, y se aventuran a usar etiquetas, pero diagnosticar es otra cosa. Los profesionales encargados de diagnosticar tienen los medios para determinar de forma objetiva el estado de menor y si la sintomatología que el entorno del niño observa responde a un riesgo significativamente clínico de responder a un trastorno concreto. Cuando un niño es sometido a una evaluación rigurosa es poco probable que los profesionales se "equivoquen". Cuando profesionales ajenos al ámbito de los Trastornos de Aprendizaje o del Neurodesarrollo advierten constantemente que la dislexia o el TDAH se diagnostica mal porque se obvia por ejemplo, la existencia de problemas visuales, se está dando a entender a las familias que los profesionales del ámbito que compete a la dislexia o al TDAH no saben hacer bien las cosas. Como he dicho antes, los profesionales de este ámbito saben y tienen muy presente que existen déficits y/o disfunciones visuales que pueden ser susceptibles de acarrear bajo rendimiento, al igual que saben que no todos los niños que muestran déficit de atención se les puede diagnosticar de TDAH y que su déficit de atención puede deberse a otros factores, pero para diagnosticar un TDAH es necesario tener en cuanta muchos procesos cognitivos y no sólo si el niño se dispersa o no. Los especialistas que diagnostican un TDAH en base a esa única variable, ciertamente, deben hacérselo mirar, pero cada cual debe hacer ese ejercicio de autocrítica sin extralimitarse de su campo de saber. Cada cual debe hacer autocrítica en su casa. "Aunque no es nada higiénico ni recomendable tener la casa sucia, no queda bien ir a casa de otro y decirle que lave sus cortinas, y menos si la casa de uno no está impoluta. Cada cual habrá de mirar a su alrededor y deberá limpiar su casa". Yo no cuestiono si los métodos que se emplean en optometría, por ejemplo, para diagnosticar la insuficiencia de convergencia son adecuados, fiables o eficaces, o si se diagnostica ligereza o no, o si hay muchos o pocos niños a los que se le ponen unas gafas sin necesitarlo para vender dado que, no es mi campo de saber o competencia. A mi me llama mucho la atención que para ser el TDAH un "trastorno inventado", un trastorno que "está de moda", un trastorno que se "diagnostica mal"...., haya tantos "expertos" que opinen sobre él con tanto interés. Todo el mundo puede opinar y sabe sobre trastornos del neurodesarrollo, el periodista, el filósofo, el policía, y como no el optometrista o el osteopata....¡hasta el ingeniero o el astrólogo! (y no es broma) y, si se trata de TDAH con mayor motivo. ¿Cómo se pueden vender tratamientos optométricos para el TDAH si el TDAH no existe o ha sido mal diagnosticado?....¡Ains...!
  • Hay estudios que indican que los niños con dislexia o TDAH presentan disfunciones que afectan al rendimiento o eficacia de su sistema visual. Plantean algo así como una comorbilidad TDAH/Dislexia-disfunciones visuales.  A vueltas de nuevo con lo de "hay estudios que aseguran, afirman.....". Si hay estudios serios que hayan demostrado esto, lo que deben hacer es compartir la fuente con el resto de la comunidad, para que todos podamos valorar el grado de corrección, validez y fiabilidad de dichos estudios. Una vez valorados dichos estudios, si un niño, además de dislexia o TDAH tiene una disfunción visual que se trate convenientemente, pero que no se diga que se está tratando la dislexia o el TDAH. Se está tratando el problema visual que el niño tenga. Es como si un fisioterapeuta dijera que, como es "holístico", o mejor aún "neurocognitivo" que suena fetén, trata dificultades de aprendizaje con masajes, (de hecho hay quien lo hace también, no os creáis...) o yo dijera, bajo la excusa de ser "holística", que trato el estrabismo, la ambliopía o la insuficiencia de convergencia con psicopedagogía, algo así como "tratamiento psicopedagógico de la insuficiencia de convergencia" por ejemplo. ¿Qué os parece?. Fijo que a alguno le parecía mal y con razón. Por otro lado, si el argumento para ofrecer "tratamientos optométricos para el TDAH o la dislexia, o el autismo" se basa en la idea de que hay que atender a la globalidad del niño, (que es verdad), quiero que alguien me explique por qué los especialistas en la salud visual sí pueden formarse en temas de Trastornos de Aprendizaje/Neurodesarrollo y, por contra un psicólogo, logopeda o psicopedagogo no puede formarse en disfunciones visuales, aunque sólo sea para saber identificarlas y delegar convenientemente. Si la visión es tan determinante en los aprendizajes, los profesionales de nuestro ámbito deberían tener acceso a formación en temas de salud visual. Yo no he encontrado ningún curso sobre "eficacia visual y rendimiento lector o académico" para logopedas, psicólogos, psicopedagogos o maestros especialistas en PT o AL.
Soy profesional del ámbito psicopedagógico y además padezco desde siempre varias de las disfunciones aquí expuestas y sé de lo que hablo en cuanto a experimentarlas. Como persona con discapacidad visual y afectada también de otros problemas visuales detallados anteriormente puedo confirmar que, efectivamente, la existencia de estas condiciones pueden generar en mi síntomas de astenopía (fatiga visual) o, en ocasiones, baja concentración con pequeños detalles, velocidad lectora mejorable, dificultades de coordinación óculo-manual (por ejemplo, coger cosas al aire) y algún que otro síntoma, pero no he tenido ni tengo problemas para planificar, no tengo ni he tenido problemas de conciencia fonológica, no tuve enormes dificultades para aprender a leer, no se me olvidan las cosas con facilidad, ni se me olvidaban cuando era niña, no pierdo las cosas con frecuencia, he seguido y sigo adecuadamente instrucciones verbales, no he sido ni soy impulsiva, escucho cuando se me habla y cuando era niña también....vamos, que no tengo muchos de los síntomas de un cuadro de TDAH o de Dislexia y, por lo tanto mis disfunciones visuales difícilmente podrían "confundirse" con un cuadro de TDAH o de Dislexia. 

Por todo esto, no quiero terminar sin recalcar nuevamente que los problemas visuales y los Trastornos de Aprendizaje y/o del neurodesarrollo son cosas distintas y no son excluyentes, es decir, el hecho de que diagnostiquemos un problema de visión o audición, no necesariamente descarta un Trastorno de aprendizaje/neurodesarrollo, y viceversa, sino que ambas problemáticas pueden coexistir en un mismo individuo y, en consecuencia, los Trastornos de Aprendizaje y los Trastornos del Neurodesarrollo han de ser evaluados y abordados por los profesionales formados a tal efecto. Finalmente, creo que los profesionales del ámbito psicopedagógico no somos quienes para recomendar ninguna terapia visual, si no un estudio del sistema visual por los especialistas, y aconsejar a las familias que si se ponen en manos de profesionales de la salud visual y se aseguran de que sus teorías tienen respaldo científico y que usan técnicas con eficacia demostrada, mejor que mejor. Y cuando hablo de eficacia demostrada no valen los testimonios basados en el "oye, pues a mi me funciona", "deberías probarlo, te vendría genial".
Adjunto una "Declaración y compromiso publico para listar las intervenciones sin eficacia contrastada para el tratamiento de la Dislexia" a la que diversas instituciones médicas, educativas, Colegios profesionales, Centros de investigación, Universidades y entidades sociales se adscriben en apoyo y defensa para la correcta y adecuada intervención de la Dislexia.

P.D: A lo largo de la entrada hago referencia al término "Trastornos de Aprendizaje". Sé que emplear esta terminología es controvertido. Algunos especialistas discrepan sobre su adecuación, sobre todo porque consideran que leer, escribir o calcular, es un invento humano que no se puede "trastornar", mientras otros lo emplean a diario, puesto que consideran que a pesar de que, como bien dicen algunos expertos, las dificultades para leer, escribir o calcular no se deben patologizar, también es cierto que no todos los niños que tienen dificultades para leer, escribir o calcular, tienen Dislexia, Disgrafía o Discalculia, por lo que consideran que hay que matizar. A mi no me gusta patologizar pero, en esta entrada, me he permitido hablar de "trastornos" porque he considerado necesario hacer esa distinción para trasmitir lo que quería trasmitir. 

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Handler SM. et al. Learning Disabilities, Dyslexia, and Vision. Pediatrics Vol. 127 No. 3 March 1, 2011 pp. e818 -e856 (doi: 10.1542/peds.2010-3670)

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